Tecnología


Los grandes hitos y posibles peligros de la inteligencia artificial ()
RUT VELAYOS Sophia, Deep Blue, Curiosity o CIMON son algunas de las creaciones más sorprendentes.  Las aspiradoras Roomba mapean las casas y su fabricante planea vender los datos. Un robot encabeza la tercera candidatura más votada en un distrito de Tokio. El robot Sophia visita México El pasado 15 de abril, la tecnología estuvo a punto de gobernar al ser humano en Japón. Un robot con inteligencia artificial llamado Michito Mitsuda se presentó a las elecciones de un distrito de Tokio, resultando la tercera candidatura más votada. Detrás de este proyecto estaban  Tetsuzo Matsuda, quien ya se presentó a las elecciones en 2014, y Norio Murakami, vicepresidente de Softbank y exempleado de Google. Ambos aseguran que las máquinas son capaces de desarrollar políticas "imparciales y más equilibradas". Pero este intento de conquistar la política es solo uno de los grandes hitos de la inteligencia artificial. Desde el origen de las investigaciones en esta rama, que comenzaron en la década de los cuarenta, y sobre todo desde los noventa, con los últimos avances tecnológicos a disposición de los científicos, se han desarrollado máquinas capaces de superar a la inteligencia humana.  Así ocurrió en 1997 con Deep Blue, una computadora diseñada por la empresa IBM que se enfrentó a Gari Kaspárov, el campeón mundial de ajedrez del momento, y le venció. Por primera vez en la historia, una máquina (capaz de calcular 200 millones de jugadas por segundo) venció a un ser humano. 15 años después de lo que se conoce como "el más espectacular duelo de ajedrez de la historia", el Washington Post informó de que posiblemente la derrota de Kaspárov fue provocada por un fallo de Deep Blue, que hizo que realizara una jugada sin sentido que desconcertó por completo a su rival, haciéndole dudar de sus habilidades frente a la máquina. Universidad Pero no todo consiste en un enfrentamiento entre personas y robots. Estas investigaciones buscan mejorar en diferentes áreas, como la investigación espacial. CIMON será el primer robot con inteligencia artificial que viajará a la Estación Espacial Internacional en junio. Lo hará junto a tres astronautas y su función será ayudar al jefe de la misión en una serie de experimentos. El objetivo de este proyecto es estudiar las relaciones entre humanos y máquinas inteligentes de cara a ser utilizadas en futuras misiones. Universidad Con un simpático rostro sonriente y tan solo 5 kilogramos de peso, CIMON puede flotar y moverse de forma autónoma, así como comunicarse con los astronautas mediente lenguaje natural. Una de las funciones más decisivas que desempeñará será como los ojos de un experimento médico, permitiendo que el personal en la Tierra pueda ver, incluso controlar, sus movimientos. El éxito de esta prueba supondría barajar la posibilidad de la intervención de máquinas inteligentes en operaciones quirúrgicas de emergencia que puedan requerirse en la Estación Espacial. También se están realizando experimentos con robots en el marco de la exploración de Marte. Los ingenieros astrofísicos están empezando a diseñar naves capaces de pensar y llevar a cabo sus funciones sin intervención humana. En esto consiste el sistema AEGIS (Autonomous Exploration fot Gathering Increased Science) de la NASA. La inteligencia artificial llegó a Marte en 2015 con el todoterreno Curiosity, que desde 2012 intenta averiguar si el planeta rojo ha tenido alguna vez condiciones favorables para la vida. Tres años después empezó a decidir por su cuenta qué lugares de Marte debe estudiar, sin esperar órdenes de la Tierra. A día de hoy, se ha demostrado que el robot funciona mejor de manera autónoma. Universidad Pero quizá el mayor logro de la historia en este campo haya sido Sophia, la robot creada en 2016 por la compañía Hanson Robotics. Tiene cuerpo y rostro de mujer, incluso es capaz de gesticular, mantener conversaciones y aprender nuevos conceptos. Si se le plantea una cuestión que desconoce, puede improvisar de manera ordenada y coherente. En 2017 se le concedió la ciudadanía saudí, hecho que no estuvo exento de polémica, debido a las duras restricciones migratorias y la situación de las mujeres en ese país. En una entrevista concedida a El País, Sophia respondió a esta cuestión diciendo que espera "que esto sea una señal de que Arabia Saudí de verdad busca progresar en el futuro". A pesar de las buenas intenciones que Sophia mostró en esta ocasión hay quienes pueden asustarse del gran parecido de estos robots inteligentes a los humanos, pensando en su posible supremacía. "Muchos temen que Blade Runner se convierta en una realidad", bromeaba un periodista durante una entrevista a Sophia en una cumbre del proyecto The Future Investment Initiative, en Arabia Saudí. Pero el verdadero peligro de la inteligencia artificial es la recopilación de datos. Así ocurre con iRobot, la empresa que fabrica las aspiradoras Roomba desde 2002. En 2012, estrenaron el modelo 980, que puede desarollar y almacenar a través de sus movimientos el plano de la casa que recorre. La empresa puede conocer esos datos y, de hecho, ha reconocido su intención de compartir la información de los planos de los hogares con los fabricantes Google y Apple.
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Facebook explica por primera vez qué censura y en qué se basa para ello ()
20MINUTOS.ES La compañía publica en detalle qué contenidos no están permitidos ni pasan el filtro de sus moderadores. Comprar marihuana, hacer apología del terrorismo o publicar instrucciones para autolesionarse son algunos de los comportamientos que acabarían siendo censurados. Facebook La red social Facebook está intentando ser más transparente con sus métodos y su funcionamiento desde el escándalo de las filtraciones de datos a Cambridge Analytica. Este martes la compañía ha dado un paso más y ha publicado 27 páginas en las que detalla qué puede y no puede aparecer en su web. Entre los comportamientos o mensajes que Facebook censura se encuentran algunas tan dispares como: amenazas violentas creíbles, deleites con la violencia sexual, apología del terrorismo y la caza furtiva de especies amenazadas, vender armas de fuego o publicar precios de venta de medicamentos con receta, intentos de adquirir marihuana, publicar instrucciones para autolesionarse, mostrar a menores en un contexto sexual ni cometer múltiplos homicidios en diferentes momentos o lugares. El documento publicado por la compañía fundada por Marck Zuckerberg señala los criterios en los que se basan sus 7.600 moderadores, quienes se encargan de decidir qué contenido debe ser eliminado o si, como ha ocurrido en otras ocasiones, creen necesario alertar a las autoridades. Los requisitos que se muestran en el documento de este martes no son nuevos, ya que la mayoría se recogían en la página "Estándares de la comunidad", aunque muestran ambivalencias. Por ejemplo, las imágenes de senos están permitidas en aquellos casos en los que formen parte de una estampa de lactancia materna o en pinturas. Además, el documento no deja claro qué tipo de abuso (además de la explotación sexual) se censura. Otra de las novedades es la prohibición de entrar en la comunidad a los asesinos en serie, término que desde la red social se han visto obligados a definir como: "cualquier persona que haya cometido dos o más asesinatos en 'múltiples indecentes o ubicaciones'". Por lo que quienes hayan cometido un único homicidio pueden formar parte de Facebook, ya que podría tratarse de una situación en defensa propia.
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Así es la vida en Christmas, la isla salvaje que Google ha filmado desde dentro ()
EFE Un dispositivo con múltiples cámaras acopladas a una mochila y mucho caminar han permitido grabar las imágenes y hacer la visita virtual. Isla de Christmas en Google El gigante tecnológico Google divulgó este martes las imágenes de la vida salvaje de la remota isla Christmas, un territorio australiano situado en el océano Índico conocido por albergar diversas especies endémicas. La migración anual de millones de cangrejos rojos es una parte destacada de la visita virtual que Google Street y Google Earth ofrecen a través de los bosques y las playas de Christmas, considerada como las Galápagos del Índico, como se puede ver en el blog oficial de Google. "El personal del Parque Nacional de la Isla Christmas y Google capturaron impactantes imágenes de 360 grados de la isla y sus especies emblemáticas como el cangrejo rojo y el resultado es sorprendente", dijo la ministra asistente de Ambiente, Melisa Price. Un dispositivo con múltiples cámaras acopladas a una mochila y mucho caminar han permitido grabar las imágenes y hacer la visita virtual. La isla, también llamada "Reino de los Cangrejos", es reconocida internacionalmente por ser el lugar de crianza de varias especies de aves marinas, incluidas las fregatas y los piqueros de Abbott, que solo lo hacen en este territorio. También es hogar de mamíferos raros como el murciélago llamado zorro volador y de reptiles amenazados como la lagartija de cola azul y el gecko de Lister, que solo existen en cautividad y que se intentan reintroducir en ese territorio. "La isla Christmas es un destino excepcional para ver la vida salvaje y las imágenes son una magnífica oportunidad para ver los prolíficos bienes naturales y apreciar lo importantes que son", añadió Price en un comunicado. La isla Christmas está situada a 2.360 kilómetros al noroeste de Perth y a 360 kilómetros al sur de Yakarta, la capital de Indonesia.
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De F1 a F12, ¿para qué sirven las teclas de función del teclado? ()
20MINUTOS.ES Aunque la gran mayoría desconocemos su utilidad, su labor es agilizar y facilitar el trabajo de cualquier usuario. Teclado Son (para algunos) las grandes olvidadas. Las teclas que van desde el F1 hasta F12, ubicadas en la parte superior de nuestro teclado, albergan un importante número de funciones que facilitan la escritura en nuestro ordenador. Sin embargo, no siempre son muy utilizadas por los usuarios. Las teclas de función, así es como se les conoce, permiten acceder rápidamente a determinadas funciones del sistema Windows, del navegador o de cualquier otro programa que utilicemos. Teclas de F1 - F12, ¿para qué sirven? F1: se utiliza para abrir la pestaña de ayuda del programa que estemos utilizando. F2: si pulsas esta tecla y tu pantalla no experimenta ningún cambio, no te alarmes. Para que surja efecto, deberás tener seleccionada, por ejemplo, cualquier carpeta de tu escritorio. De esta manera, pulsando F2 te permitirá cambiar el nombre de este archivo, evitando que tengas que recurrir al ratón para darle otra denominación a la carpeta. F3: te abrirá directamente la opción de búsqueda en tu ordenador. Es especialmente útil cuando quieres buscar un documento determinado o una palabra concreta en un texto extenso. Su homóloga es la función ‘control + F’. F4: sirve para cerrar la ventana que tengas abierta en tu ordenador, siempre que la pulses a la vez que ‘Alt’. Si estás trabajando en un documento Word, te preguntará si deseas guardar tu trabajo antes de cerrarlo. F5: esta sí es una de las más conocidas por todos. Nos ayuda a refrescar y actualizar la pantalla, sobre todo cuando estamos en cualquier página web. F6: te dirige directamente a la URL de la página en la que estás navegando. Así podrás corregir o modificar cualquier dato de esta de forma más rápida. Además, en un documento Word, se emplea para navegar entre las diferentes opciones que ofrece: ‘Archivo’, ‘Editar’, ‘Herramientas’… F7: sirve para abrir una nueva ventana que revisa la ortografía y la gramática de nuestro texto, siempre en un documento Word. En cualquier página web no tiene ningún tipo de repercusión. F8: cuando enciendes el ordenador, antes de que se vea en la pantalla el logo de Windows, sirve para acceder al modo del sistema a prueba de fallos o ‘modo seguro’ para solventar cualquier contratiempo que pueda sufrir el software. F9: no suele tener ninguna función asignada, por lo que cada sistema y programa puede asignarle una tarea. Dependerá siempre del sistema operativo o la aplicación que se esté ejecutando. F10: sirve para acceder a la barra de navegación. Si la pulsas al mismo tiempo que la tecla ‘shift’ (justo debajo de ‘Bloq Mayús’, con una flecha hacia arriba), te abrirá una lista de opciones como si hicieras click en el botón derecho de tu ratón. F11: se utiliza para mostrar la ventana del navegador en pantalla completa. Para volver a la vista habitual, tan solo deberás volver a pulsar la misma tecla. F12: en cualquier sitio web, al emplear F12 abriremos el documento en modo HTML. En Word, nos enviará automáticamente a la función de ‘Guardar como’ para conservar nuestro trabajo.
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Rendidos al algoritmo: los códigos que modelan las redes, las finanzas, el consumo, la política y hasta el amor ()
MIGUEL MÁIQUEZ El uso generalizado de sistemas analíticos y predictivos puede hacer la vida más fácil, pero el precio es alto. Están presentes en nuestros teléfonos móviles y en nuestras tarjetas de crédito. Código, internet, datos La palabra "algoritmo" vivía recluida hasta hace no tanto en el entorno especializado de la ciencia en general, y de las matemáticas y la informática en particular. Hoy en día, sin embargo, y aunque aún nos cueste comprender exactamente de qué se trata, la mayoría de las personas mínimamente familiarizadas con Internet saben al menos, si no cómo funciona, sí para qué sirve: nos dicen que Facebook "ha cambiado su algoritmo" y que ahora veremos más publicaciones de nuestros 'amigos' y menos de páginas de empresas, y entendemos que detrás de esa decisión no hay miles de operarios humanos que nos conocen personalmente, dedicados a reordenar el contenido de nuestro muro. Lo que entendemos es que Facebook ha introducido una fórmula capaz de gestionar todos nuestros datos y ofrecer, de forma más o menos automática, un resultado. De hecho, un algoritmo no es más que eso: una fórmula; un conjunto ordenado de operaciones sistemáticas que permite hacer un cálculo y hallar la solución a un problema; un código que procesa información para llegar a un resultado, cuyos componentes esenciales son los datos de los que se nutre, y que, para bien o para mal, está cambiando nuestras vidas. Los algoritmos condicionan nuestras búsquedas en Internet, en función de dónde estamos, qué hemos buscado antes, qué se busca más, qué tiene más 'calidad' o 'interés', qué es más novedoso, qué está censurado o no, patrocinado no, y muchos otros factores, no siempre asépticos, que probablemente nunca conoceremos. También determinan lo que vemos (y lo que no) en las redes sociales, los anuncios que nos persiguen de una página a otra y se cuelan en las aplicaciones del móvil, y la serie con la que nos tentará esta noche nuestra plataforma de streaming favorita. Están presentes en nuestros teléfonos móviles y en nuestras tarjetas de crédito, gestionan transacciones financieras y han transformado el comercio. Los algoritmos nos pueden ayudar a ubicarnos en un mapa, a encontrar un empleo, a reconocer una cara y hasta a encontrar pareja o un ligue de una noche. Son, en definitiva, la clave del éxito de empresas como Facebook, Google, YouTube, Amazon, Spotify, Tinder, Netflix... (Puedes activar subtítulos en castellano en el vídeo) ¿Convertidos en datos? El creciente empleo de algoritmos en todos los sectores es criticado a menudo por el alto grado de despersonalización que pueden conllevar, o por las posibilidades que abren a la hora de convertir, aún más, a los seres humanos en mercancías o en simples números y datos en el engranaje del mercado, el consumo y la publicidad. Con respecto a lo primero, baste recordar el caso de los 200 profesores despedidos en 2010 en Washington DC (EE UU), después de que un algoritmo evaluase su rendimiento. O el desarrollo de algoritmos capaces de predecir cuál será el sentido de una resolución judicial con un 79% de acierto, identificando patrones, leyes y jurisprudencia, pero abriendo también la puerta a incorporar factores como el entorno, la familia o los amigos. O desnudos que son arte —o noticia—, tratados como pornografía por los algoritmos de las redes sociales. O máquinas que seleccionan y descartan currículums buscando exclusivamente palabras clave. Eso por no hablar de decisiones financieras en las que, de nuevo a través de algoritmos, un banco puede conceder o no un crédito dependiendo de las predicciones de riesgo que la fórmula aplique a quien lo solicita, o de estrategias políticas en las que un algoritmo es capaz de determinar qué esperar de, y qué prometer a, una base concreta de votantes potenciales. Los algoritmos pueden resultar insustituibles si lo que queremos es 'leer', o incluso perpetuar, la realidad, pero tal vez no tanto si lo que queremos es cambiarla. (Puedes activar subtítulos en castellano en el vídeo) Un ejemplo: en octubre de 2016 la moneda británica cayó hasta un 6,1% frente al dólar en los mercados asiáticos, en lo que supuso el mayor descenso de la libra desde el referéndum que dio la vitoria al brexit. Según señalaron especialistas del Pew Research Center citados por la BBC, el desplome se debió, en parte, a operaciones computarizadas con algoritmos. No sería la última vez que la velocidad con la que operan los mercados automatizados hiciese adelantar decisiones que, probablemente, no habrían sido tomadas por seres humanos. Y uno más, tal vez el más conocido: según la mayoría de los expertos, los algoritmos, y su dificultad para distinguir hechos inciertos que se presentan como reales, fueron uno de los principales factores por los que plataformas como Facebook contribuyeron a difundir y sobredimensionar las famosas noticias falsas durante la campaña presidencial de 2016 en EE UU. Desde entonces nos dicen que se han mejorado y reforzado los códigos, en paralelo al avance imparable de la inteligencia artificial. Nos recuerdan, también, que un algoritmo puede evitar, por ejemplo, un suicidio o un asesinato, detectando no solo el lenguaje del posible suicida o del posible agresor, sino incluso señales de alarma en sus publicaciones. La pregunta es: ¿llegaremos al extremo de aplicar consecuencias penales en base a las predicciones de una fórmula matemática? La respuesta ya la daba en 2002 la película Minority Report, basada, a su vez, en un relato corto de Philip K. Dick... de 1956. Y, sin embargo, sería absurdo obviar que los algoritmos, al tener la capacidad de llevar a cabo operaciones informáticas muy complejas que sería prácticamente imposible realizar de otro modo, también salvan vidas y nos hacen avanzar como sociedad. Acotan, por ejemplo, la zona de búsqueda en un rescate, organizan una situación caótica, facilitan la logística tras un desastre, sirven para ahorrar energía y usar recursos de forma más inteligente, ayudan en la lucha contra el crimen, pueden determinar cómo distribuir mejor una ayuda humanitaria, aceleran las investigaciones médicas y nos permiten detectar estrellas y planetas a millones de años luz. (Puedes activar subtítulos en castellano en el vídeo) La percepción limitada del mundo El pasado día 13, el Centro del Carmen de Valencia inauguró una ambiciosa exposición que, bajo el sugerente nombre de Los algoritmos suaves, combina videoarte y esculturas para invitar a reflexionar sobre la influencia de los códigos de la inteligencia artificial en la vida cotidiana. Tal vez no por casualidad, la muestra coincide con un momento especialmente caliente en la polémica sobre el uso comercial o político de datos personales en redes sociales como Facebook (lejos aún de recuperarse tras el escándalo de Cambridge Analytica), cuyos algoritmos "limitan la percepción de la realidad y el mundo y suponen una metacensura, ya que se establecen a partir de los gustos de los internautas", según señalaba a la agencia Efe el director del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont. Los algoritmos, continúa Pérez Font, implican "una forma suave de intervenir en nuestras decisiones" y "están trascendiendo mundialmente", ya que los gestionan "empresas con intereses económicos y geopolíticos". El comisario de la muestra, Rafael Barber, destacaba por su parte, también a Efe, que el auge de estos códigos coincide con un "momento de crisis", en el que "se impulsa el fascismo y se acentúa el cambio climático", entre otros problemas. Según Barber, Los algoritmos suaves plantea el hecho de que "una inteligencia artificial no puede hacer arte", pero no busca "posicionarse a favor o en contra de los algoritmos, sino representar qué podemos hacer dentro de ese discurso". Coviene no olvidar, en cualquier caso, las palabras de la científica de datos Cathy O'Neil, autora del libro Weapons of Math Destruction, cuando advertía, como recuerda el portal Xataca, que "los algoritmos no son justos de forma inherente porque la persona que construye ese modelo es la que define el concepto del éxito".
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