Sociedad


¿Quieres cerrar tu terraza o balcón? Esto es lo que tienes que saber ()
OFRECIDO POR BANCO SABADELL Cerrar un espacio abierto es una de las maneras más fáciles de ganar metros cuadrados en tu domicilio. Sin embargo, antes tienes que plantearte distintos aspectos. Cerrar terraza o balcón Tener una terraza es una idea fantástica, sobre todo en verano, pero siendo realistas, no siempre se les da todo el uso que nos gustaría. Ya sea por falta de amplitud, por clima o por falta de costumbre, a veces los espacios exteriores se desaprovechan. En esos casos, puede ser buena idea cerrarlos; esto es todo lo que tienes que tener en cuenta en caso de querer dar el paso. ¿Es legal cerrar mi terraza? El primero y más importante es el ámbito legal, que dependerá tanto de las comunidades de propietarios como de las normas y ordenanzas urbanísticas, normalmente a nivel municipal. Cuando se trata de un bloque de edificios comunitario con una fachada unificada, hay que comprobar el caso. Además, no hay que olvidar que se están añadiendo metros, una acción cuya legalidad depende de la legislación urbanística. Sea como sea, al modificar la estética de la fachada, siempre es necesario pedir licencia al ayuntamiento y contar con la aprobación de la comunidad de vecinos. De esta manera, evitarás enfrentarte a una posible sanción. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Lumon España (@lumon_spain) el7 Feb, 2019 a las 6:30 PST ¿Qué material me conviene? Antes de elegir qué tipo de cerramiento encaja más en nuestro domicilio, hay que plantearse las necesidades. Uno de los más populares es el aluminio, que permite multitud de acabados, aunque perfiles más Premium optan por madera natural, muy estética pero con una necesidad de mantenimiento extra. El PVC, por su parte, tiene un plus de resistencia, aunque los acabados son menos variados. Otra opción óptima, sobre todo en zonas de sol o domicilios de orientación sur, es el cerramiento en cristal. En caso de elegir esa alternativa, siempre es mejor elegir un doble cristal con cámara de aire intermedia para asegurar el aislamiento. Los cristales templados, en ese caso, pueden tener 6, 8, 10 o 12 mm de espesor. Si además de sol en la zona hace calor, una buena elección son los vidrios de baja emisividad y control solar. ¿Qué formas existen? Las formas de cerramiento son variadas en distintas vertientes, y dependen de varios aspectos. En primer lugar, toca decidir si se combinarán ventanas y puertas o se optará por una estructura fija. De darse la primera opción, toca decidir también si las ventanas serán correderas –una buena alternativa para ahorrar espacio-, abatibles o de apertura plegable. En cuanto al techo, este puede ser transparente (normalmente vidrio o policarbonato), aunque hay que tener en cuenta su aislamiento solar según su orientación, además de las posibles molestias en caso de lluvia. Si se opta por un opaco, pueden ser de cemento o de chapa doble con materiales aislantes. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de GM Carpintería de Aluminio (@gmcarpinteriadealuminio) el14 Feb, 2019 a las 1:33 PST ¿Cómo influye la orientación? El cerramiento ideal también depende de la orientación de tu vivienda. Si es norte, es vital que cuente con un buen aislamiento, porque solo recibirá luz durante las primeras horas de la mañana, además de necesitar calefacción extra. En orientación sur, sucede todo lo contrario: hay que saber que la incidencia del sol será muy intensa, por lo que es importante pensar en protección solar adicional. Si se vive en un clima cálido, el efecto invernadero puede ser un problema en verano, aunque en invierno esa orientación se convierte en una gran ventaja. Algunas ideas ¿Quién no ha encontrado la idea perfecta gracias a internet? Las imágenes para inspirarse son numerosas en portales como Instagram o Pinterest, donde miles de usuarios comparten el resultado de sus hogares o recopilan opciones de cara a una nueva obra.
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Razones por las que querrás volver a compartir piso ()
BMS Convivir con desconocidos es una aventura y una oportunidad para ahorrar gastos y aprender de otras personas. En Europa, el 'coliving' está cambiando la forma de cohabitar en las grandes urbes. Compartir piso alquiler vivienda amigos Una ruptura, una situación financiera complicada, un cambio en la rutina o en el trabajo... las razones para volver a compartir piso son variadas y, en muchas ocasiones, se escapan a nuestra propia elección. Pero, lejos de que en la sociedad española repartir los espacios comunes es sinónimo de suplicio, también los hay quienes ven convivir como una oportunidad. Madurar, aprender de gente completamente distinta, dividir el espacio personal, lograr nuevas amistades e incrementar los niveles de respeto y tolerancia son algunas de las ventajas que no se suelen tener en cuenta a la hora de compartir piso, además de repartir las facturas mensuales. 'Coliving', una tendencia en alza El frenético ritmo de vida de la sociedad actual y la mentalidad millennial de valorar los momentos en vez de las posesiones hacen que cada vez más gente prefiera alquilar un inmueble a contratar una hipoteca. Estos nuevos nómadas se caracterizan por ocupar varios puestos de trabajo en distintas ciudades del mundo a lo largo de su vida, por lo que a la hora de pensar en una vivienda, buscan un espacio donde poder convivir, incrementar su capacidad creativa y compartir experiencias con gente similar sin tener que atarse a un lugar. Así nació el coliving: la última tendencia en vivienda originaria de Estados Unidos que se ha expandido a las grandes urbes del mundo, como Reino Unido, Ámsterdam, Berlín y ahora España. Este modelo, que bebe directamente del coworking, se originó en Sillicon Valley como respuesta a la saturación de jóvenes con talento que buscaban una oportunidad en San Francisco, además de un domicilio. Como consecuencia, la ciudad se quedó sin oferta de vivienda y empezaron a aparecer edificios que actuaban como zonas comunes y viviendas al mismo tiempo, aunando a las personas con intereses similares. Esta extensión del mercado de la vivienda ofrece espacios a residentes que hacen de inmueble y lugar de trabajo. La gran ventaja es que los inquilinos conviven en un espacio donde la creatividad y las sinergias creativas son las protagonistas. Las iniciativas como el coliving también consiguen ahorrar los tiempos de traslado del hogar a la oficina, ya que ambas se funden en un mismo espacio. Conocer a otras personas Uno de los mayores miedos que rodea la idea de volver a vivir en compañía es con quién tocará compartir el piso. Hace unos años este aspecto era una lotería (siempre que no acordásemos con amigos, pareja o conocidos dividir los gastos residenciales), pero ahora algunas aplicaciones móviles permiten elegir el compañero de nuestros sueños, como la española Badi, antes incluso de ocupar la habitación. Aunque si lo que buscamos es la experiencia al completo, hay que tener en cuenta que en la incertidumbre reside la gracia de todo el asunto. Siempre es bueno salir de la zona de confort y enfrentarse a retos desconocidos, vivir de alquiler es una aventura a la que lanzarse y no saber previamente con quién lo haremos es una parte muy importante de la misma. Aprender a convivir Conociendo a la persona o no, nada garantiza que la convivencia vaya a ser ideal. Los roces en muchas ocasiones son inevitables, pero aprender a sobrellevarlos es otra de las ventajas de compartir vivienda. Para ello, es importante determinar una serie de reglas que todos los residentes deben aceptar para evitar futuros problemas y que uno se convierta en el líder e imponga sus manías. El desorden y la suciedad son las causas más comunes de desencuentros, por lo que hay que intentar mantener un mínimo de limpieza en las zonas comunes. En cuanto a las tareas del hogar, una buena idea es elaborar un planning en el que se reparta de forma equitativa quién debe hacer qué. Llevando a la práctica una serie de pautas aprenderemos a convivir con cualquier persona, maduraremos y seremos mucho más tolerantes y respetuosos, además de que nos conoceremos con mayor profundidad. Compartir la rutina, mejor con amigos Lo mejor de vivir en un piso compartido es la amistad que se forja entre los inquilinos y saber que en todo momento habrá alguien con quien poder contar en casa. La rutina pasará a ser divertida porque podremos contar lo que nos ha pasado en cada jornada a nuestros compañeros. Desahogarnos y reírnos con sus comentarios, tener ese hombro sobre el que llorar en los momentos más duros y disfrutar juntos de posibles aficiones comunes. Vivir junto a alguien afín crea un sentimiento de compañerismo que transformará a los residentes en amigos duraderos. La convivencia crea confianza y, en general, con resultados muy positivos. Ahorrar en gastos para viajar más Y, por último, la mayor ventaja (y una de las grandes razones) por la que muchos deciden compartir piso: la mejora económica. Dividir gastos en las grandes urbes supone una bolsa de oxígeno para el bolsillo. Las facturas, además del alquiler, son menos dolorosas cuando se dividen. Pero no solo "compartir es vivir" a nivel monetario: también se ahorra en la cocina y los productos básicos del hogar. Los compañeros de piso pueden ser una gran fuente de sabiduría culinaria de la que sacar provecho, degustando nuevos platos y aprendiendo a cocinar otros tantos. Además, también se puede crear una cuenta conjunta entre los inquilinos, una especie de bote común que cubra los gastos compartidos. Ese dinero ahorrado puede destinarse a conocer mundo y disfrutar de otras experiencias que, gracias a dividir gastos, se convierten en una realidad. Además, también se puede hacer un bote común con el dinero que sobre entre todos y organizar una escapada de compañeros de piso. Precios medios de alquiler en Madrid
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La vivienda se encareció un 8,2% en 2018, la mayor subida interanual de la última década ()
DIEGO G. MORENO El mercado inmobiliario ha crecido un 30% en los últimos 5 años, según los datos del Colegio de Registradores. Las compraventas superaron el medio millón de operaciones, el mejor dato desde 2008. Los españoles gastan, de media, casi una tercera parte del salario en pagar la hipoteca. Variación del precio de la vivienda Atrás quedan los tiempos de pinchazo de la burbuja. El mercado inmobiliario acumula un lustro de aumento de precios, a tenor de los datos publicados este lunes en un estudio realizado por el Colegio de Registradores de España. Según este informe, el cuarto trimestre de 2018 cerró con un aumento de precios del 2,13%, con lo que el incremento interanual se sitúa en el 8,2%. Desde 2014, año en el que cambio la tendencia negativa de los años de crisis, el mercado se ha recuperado en torno a un 30%. "Los precios han dejado atrás los números rojos del trimestre anterior y han alcanzado valores parecidos a los de 2011 ó 2015", destaca Ferran Font, director de estudios del portal inmobiliario pisos.com. Con respecto al número de compraventas, el dato es incluso más positivo. 2018 cerró con más de medio millón de operaciones (516.680 para ser exactos), una cifra que no se alcanzaba desde 2008, antes del gran impacto de la crisis. "Aunque se ha notado cierta desaceleración en los últimos meses, los datos muestran la recuperación del sector", refrenda Beatriz Toribio, directora de Estudios de Fotocasa, a 20minutos. "Con estas cifras pensamos que en 2019 va a seguir esta tendencia de aumento de precios y de compraventas", agrega. Los británicos, los extranjeros que más compran Del total de compraventas, la mayor parte de ellas fueron usadas (426.542) frente a las compraventas de casas a estrenar (90.138). Con respecto a las comunidades autónomas, todas las regiones salvo Baleares han incrementado el número de compraventas en el último trimestre de 2018 comparándolo con el al anterior. En 12 de ellas, el aumento ha alcanzado los dos dígitos a nivel porcentual. A pesar del crecimiento que está viviendo el sector, estamos lejos de los precios que veíamos en pleno auge de la burbuja. El Colegio de Registradores destaca que el valor de las casas es todavía, de media, un 16% inferior al del año 2007, cuando se tocó techo. "Desde Fotocasa ciframos esta diferencia en más de un 30%", apunta Toribio, que espera que "no se alcancen esos precios. Un ciudadano de a pie tendría más difícil comprar una vivienda con ese valor que en 2007, cuando había más posibilidad de financiación que en la actualidad". El informe también analiza las compras de vivienda por parte de extranjeros. En el cuarto trimestre alcanzaron el 12,7%, y a nivel anual la cifra es una décima menos, del 12,6%. Por nacionalidades, los británicos, habituales de las costas e islas españolas, continúan encabezando la demanda extranjera de inmuebles, con un 16,6% de las compras extranjeras. Le siguen los alemanes (7,7%), franceses (7,4%), belgas (5,8%), italianos (5,1%) y suecos (5%). Pedimos más dinero al banco y pagamos más hipoteca Otro dato interesante que marca la diferencia de precios entre comunidades es el endeudamiento hipotecario. Los registradores destacan que los españoles pedimos más dinero al banco para comprar una vivienda. En 2018, la media de un préstamo hipotecario fue de 124.333 euros, un 5,34% más con respecto a 2017. El tipo de interés de estos créditos ha sido del 2,3%, ligeramente superior al del año anterior. Pero, depende de la región en la que residamos, necesitaremos pedir o más o menos dinero. Por ejemplo, un ciudadano madrileño que quiere comprar una casa pidió de media el año pasado 192.237 euros, más de 50.000 euros por encima de la media nacional. Suben los préstamos, por lo que también suben las mensualidades. La cuota hipotecaria media mensual se situó en 2018 en 568,4 euros, un 4,5% más que el año anterior. Según los datos de los registradores, los españoles gastamos de media casi una tercera parte de nuestro salario (29,7%) en pagar esta hipoteca, un punto porcentual más que en 2017. Sube el precio, suben las cuotas y también aumenta el plazo de las hipotecas, que de media alcanzan los 24 años y un mes. Font apunta también a un dato positivo sobre estos préstamos: "Cuatro de cada diez hipotecas se conceden a interés fijo, síntoma de la madurez de un mercado hipotecario que no parece verse afectado por los hechos ocurridos el pasado noviembre", apunta refiriéndose a la sentencia del Tribunal Supremo sobre el conocido como impuesto de las hipotecas que llegó a paralizar algunas compraventas a finales de año. A pesar de esa turbulencia, el mercado afianza su crecimiento con poco miedo a una vuelta a las grandes cifras de la burbuja
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Vivir viajando: así es el día a día desde una 'camper' ()
OFRECIDO POR BANCO SABADELL Ser un nómada a cuatro ruedas es cada vez más común. Descubrimos este modo de vida de la mano de uno de sus protagonistas. "Es más barato, por lo que no necesitas trabajar ocho o diez horas al día. Basta con hacerlo hasta la hora de comer".  Marcos, en lo alto de su casa a cuatro ruedas Marcos decidió cambiar su vida hace cuatro años, cuando convirtió una camper en su nuevo hogar. Su dirección está ahora en Francia, pero antes estuvo en Eslovenia, Croacia, Italia o Austria; hoy dirige Nomad Campers, empresa dedicada al diseño de este tipo de vehículos. Desde su casa sobre ruedas, anima a dar el paso a todos aquellos que se planteen un cambio de aires. Así es su inspiradora historia. ¿Qué te llevó a tomar esta decisión? Es una historia que en un principio veía como una desgracia, pero que se ha convertido en la mejor experiencia de mi vida. En 2014 era trabajador del servicio sanitario del 112, y me acabé hastiando. Un día, me armé de valor y decidí que era hora de hacer eso que llevaba dentro y que no dejaba de moverse dentro de mí. Así que me até la manta a la cabeza y me puse a buscar cómo vivir en el extranjero. El único requisito era que no entendiese lo que decía la gente, además de poder seguir siendo útil para las personas que estuviesen en ese sitio. Ahí empezó la aventura. ¿Dónde te has establecido durante este tiempo? Hasta el año pasado no había echado raíces en ningún lado: pasé por Hungría, Eslovenia, Croacia, Bosnia, Italia, República Checa y Austria. A día de hoy estoy en Francia, porque llevo un tiempo felizmente casado con una chica francesa a la que conocí al principio de esta aventura. La vida nómada no se nos ha dado nada mal a ninguno de los dos. ¿Cómo es el día a día desde una camper? La vida del día a día, lejos de lo que se puede pensar, no es muy diferente a la de una casa. Solo hay que ser un poco más organizado. Al vivir en un sitio tan pequeño tienes muy pocas cosas materiales y aprendes a vivir con lo estrictamente necesario. Desayunar, por ejemplo, lleva un poco más de tiempo de lo normal: vivir en un lugar modular te hace ser más organizado, ya que tienes que decidir qué comerte antes de poner la mesa en su sitio, porque si no tendrás que desmontarla. Luego friego y me ducho (¡sí, tengo ducha!). Luego toca trabajar, algo que depende del lugar en el que esté. Ahí viene una de las mejores cosas de vivir en una camper: es más barato. Por lo tanto, no necesitas trabajar ocho o diez horas al día; basta con hacerlo hasta la hora de comer. Después, estoy libre para marcharme al monte si hace bueno, o a la ciudad a conocer sitios, tomar algo o conocer gente. Si hace malo, quedan mil cosas que hacer: ver una película en el ordenador, leer o jugar a juegos de mesa. ¿Cómo se relacionan tu trabajo y tu modo de vida? Actualmente mi trabajo y mi modo de vida están muy relacionados. Estaba un poco cansado de trabajos que no me llenaban, así que me di cuenta de que, igual que había construido una camper, podía hacer dos, tres o cuatro. Así que monté una empresa, Nomad Campers, a los pies del Pirineo francés, en la que nos dedicamos a hacer campers a medida. ¿Cómo se gestionan los gastos? ¿Cuáles son los principales? Me encantaría viajar sin mirar cuánto cuesta todo, pero desgraciadamente no puedo. El principal gasto de este modo de vida es, sin duda alguna, el combustible, aunque hay gente que está bastante asentada y gasta menos. Mis ganas de moverme también han llevado a averías; por muy nuevo que sea un vehículo, cuando haces bastantes kilómetros tarde o temprano se termina rompiendo algo, sobre todo en el motor. Además, hay que tener un buen seguro antirrobos. A partir de ahí, son gastos típicos: la comida, algo que también tienen las casas tradicionales, o el ocio, entradas a museos o al cine. El lado positivo es que no tenemos gastos en electricidad, porque funcionamos con paneles solares y batería. Tenemos gas para la cocina, pero el gasto es mínimo, como también lo es el del agua, así que no lo tenemos en cuenta. ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de vivir viajando? Una de las mayores ventajas es que limpias la casa en media hora (risas). Además, si algún día no te gustan tus vecinos, arrancas y te vas a vivir a otro sitio. Si llueve y no quieres ver llover, te vas a buscar el sol. No son todo ventajas, pero sí que existen muchas. En el lado malo tienes que ser más organizado, tener menos objetos… pero a cambio tienes un jardín muy grande, o una casa en primera línea de playa. ¿Conoces más casos como el tuyo? ¡Claro! Somos muchos los que nos hemos ido de casa para coger una moto o una caravana, tres o cuatro mochilas y dar la vuelta al mundo. Ahora mismo te puedes conocer por redes como Instagram, YouTube o Facebook. De hecho, esta vida nómada está de moda. Hay muchísima gente que quiere hacer algo así y no sabe cómo enfocarlo, quizá por el miedo a fracasar. Toda esa gente que hemos conocido es gente que al final se ha atrevido a ser más fuerte que sus miedos. Recorrer el mundo, Europa, la ruta de la Seda, América… o incluso vivir en el jardín de tu casa. Al final, todo consiste en escapar de la rutina.
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LinkedIn: la red social esencial para tu negocio ()
POWERED BY BANCO SABADELL Es una herramienta para mejorar la agenda de contactos, pero muchos usuarios no saben por dónde empezar. ¿Qué pasos hay que seguir para que sea efectiva? LinkedIn La red social más profesional no solo sirve para buscar trabajo; es perfecta además para hacer ‘networking’ y ampliar una red de contactos útil de cara a futuros proyectos. Estos son los trucos que convertirán tu perfil en una herramienta imprescindible. 1. Actualiza tu currículum  Es el primer paso para tener un perfil que merezca la pena ser agregado. Para tener un buen currículum, no olvides explicar con detalle cuál era tu tarea en cada uno de tus trabajos, qué cursos o voluntariados has realizado o cuál es tu nivel en determinados idiomas. Además, y como complemento, puedes añadir un portfolio ‘online’ que muestre parte de tu trabajo, y que introduzca tus características de una forma más visual.    2. Cuida tu perfil Una fotografía profesional es el primer paso: evita planos largos o ‘selfies’, más propios de otras redes sociales, y limítate a primeros planos, preferiblemente con fondo neutro. Por otro lado, algunos expertos en LinkedIn desaconsejan utilizar el subtítulo “en búsqueda activa de empleo”, incluso cuando es el caso; en su lugar, es preferible actualizar el perfil con tu ‘expertise’ o la tarea que desarrollabas en tu trabajo anterior. 3. Realza tus cualidades Hay diversas maneras de mostrar en LinkedIn de lo que eres capaz. Las etiquetas de aptitudes, que cada uno de tus contactos puede valorar, son las más intuitivas, pero hay muchas más. Las recomendaciones redactadas por compañeros o ex compañeros harán que los posibles interesados en tu perfil vean no solo cuál es tu trayectoria laboral, sino cómo es el día a día trabajando junto a ti. Además, esas recomendaciones pueden añadir a tu perfil cualidades subjetivas de las que tú no eres consciente. 4. Interactúa No tengas miedo de saludar a tus nuevos contactos, en especial si son interesantes de cara a aumentar tu red profesional o si te apetecería iniciar un proyecto con ellos. Al fin y al cabo, detrás de cada perfil hay una persona que estará encantada de devolverte el saludo y, si en adelante tienes algo interesante que proponerle, será menos probable que vea tus mensajes posteriores como ‘spam’. Por otro lado, recomendar o comentar los posts de usuarios que te resulten interesantes hará que tu nombre empiece a sonarles, y también les dará pie a participar en tus publicaciones o a establecer un contacto en el futuro. Si tienes algo que aportar, no dudes en hacerlo. 5. Conviértete en 'influencer' dentro de tu sector Sea cual sea tu trabajo, en el día a día se suelen aprender cosas nuevas que pueden resultar útiles a tus homólogos en otras empresas. Comparte esa información siempre que pienses que aporta algo a tus compañeros ‘online’ para aumentar la notoriedad de tu perfil y añadirle valor agregado. Evita, por otro lado, contenidos personales que no estén relacionados con tus intereses laborales: recuerda que hay redes sociales para cada tipo de contenido. 6. Utiliza todas las herramientas ¿Has oído hablar de las palabras clave o 'keywords'? Pues sí, también funcionan en LinkedIn. Por ello, asegúrate de que cada uno de tus posts tiene las palabras adecuadas, que también han de estar repartidas por tu perfil. Así, si alguien busca a alguien con tus cualidades específicas, será más fácil que dé contigo mediante el buscador. Otra manera útil de hacerte ver es mencionando a usuarios relacionados con el tema que trates. Además de propiciar la recomendación, hará que esa interacción aparezca en su perfil, lo que extenderá tu campo de actuación a todos sus contactos, además de los tuyos. Sumando todos estos consejos y manteniendo un nivel de actividad óptimo (tampoco es cuestión de bombardear a nuestros contactos de información, sino de dejarse ver de vez en cuando) nos aseguraremos de tener un perfil cada vez más nutrido e interesante dentro de nuestro sector. A partir de ese momento, ¡solo queda disfrutar de las ventajas de la red social más profesional!
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