Internacional


Polémica en Nueva York por el arresto de una mujer con un bebé grabado en vídeo ()
EFE Los agentes forcejearon con la madre para quitarle a su hijo antes de detenerla. La Fiscalía asegura que fue arrastada porque existe una orden judicial contra ella. La Defensora del Pueblo afirmó que "las acciones de la policía en el vídeo son espantosas y despreciables". Arresto de una mujer con su bebé en Nueva York El vídeo de cómo dos agentes de la ciudad de Nueva York forcejean con una mujer para quitarle a su hijo de un año antes de arrestarla ha desatado la polémica en la ciudad, informaron varios medios locales. Jazmine Headley, de 23 años, fue detenida cuando se encontraba en la Oficina de Recursos Humanos del distrito de Brooklyn por "resistir el arresto, actuar de manera perjudicial para un niño, obstruir la administración gubernamental y entrar en lugar sin autorización", según el periódico El Diario. Sadly, black and brown people are mistreated EVERY SINGLE DAY in this country. #HumanRightsDay #JazmineHeadley pic.twitter.com/BTBNLjDzT9 — José Antonio Martínez (@JoseMartiNews) 10 de diciembre de 2018 El presidente del condado de Brooklyn, Eric Adams, ha solicitado que se retiren los cargos contra Headley, según el canal ABC. Sin embargo, la Fiscalía aseguró que la joven madre no se encuentra detenida por este incidente, sino porque existe una orden judicial del estado de Nueva Jersey. El fiscal del distrito de Brooklyn, Eric Gonzalez, citado por El Diario, señaló que están intentando comunicarse con el vecino estado de Nueva Jersey para "acelerar su liberación". El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, reaccionó ante lo ocurrido calificándolo de "perturbador". "Al igual que cualquiera que haya visto el vídeo, tengo muchas preguntas sobre cómo ha sido manejado (el incidente). La policía de Nueva York y la Oficina de Recursos Humanos llegarán hasta el final de lo sucedido", dijo en su página oficial de Tuit. La Defensora del Pueblo de la ciudad de Nueva York, Letitia James, también denunció lo ocurrido y aseguró que "ser pobre no es un crimen". "Las acciones de la policía en el vídeo son espantosas y despreciables", dijo James, citada también por El Diario. Además, pidió la apertura inmediata de una investigación. Según los medios locales, dos agentes de la Oficina de Recursos Humanos implicados en el arresto han sido "asignados a otros deberes" mientras se investiga lo sucedido.
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Nacen en Túnez 'los chalecos rojos', que animan a protestar como en Francia ()
EFE Macron intenta aplacar a los 'chalecos amarillos' anunciando una subida del SMI de 100 euros al mes. ¿Qué es el movimiento de 'chalecos amarillos'? 4 claves para comprender su dinámica de protestas. Manifestación de 'chlaecos amarillos' en Irak Un anuncio difundido este lunes en varias redes sociales insta a los tunecinos a hacerse con un "chaleco rojo" y salir a las calles para protestar como en Francia contra la política de austeridad y recortes del Gobierno. Inspirado en el movimiento francés de los "chalecos amarillos", el mensaje insta a todos los ciudadanos de distintas zonas del país a "sumarse y coordinarse para emprender una corriente de protesta pacífica" contra la creciente desigualdad social. El objetivo es dar a la juventud tunecina "dignidad y derecho a tener una vida digna", afirma el mensaje, aparecido en una página de la red social Facebook de forma anónima y en Twiter bajo el enunciado #giletrouge. El llamamiento se produce a una semana de que se recuerde el octavo aniversario de la muerte de Mohamad Bouazizi, el joven vendedor ambulante tunecino que con su decisión de suicidarse a lo bonzo tras ser humillado por la policía desató la revuelta que el 14 de enero de 2011 acabó con la dictadura de Ben Ali. Aquel alzamiento popular, conocido como la "revolución del jazmín", desató las ahora marchitas "primaveras árabes", una oleada de protestas que alcanzó a países como Egipto, Siria, el Yemen, Baréin o Arabia Saudí, con éxito dispar.
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Detenidos tres empleados tras encontrar una píldora de éxtasis en la hamburgesa de un niño de cuatro años ()
20MINUTOS.ES Los hechos ocurrieron en la cadena de comida rápida estadounidense Sonic Drive-In. El logo de Sonic Drive-In Tres empleados de una cadena de restaurantes de comida rápida estadounidense, Sonic Drive-In, fueron arrestados este jueves después de encontrar una píldora de éxtasis en la comida de un niño de cuatro años, según ha adelantado el medio foxnews. Según la policía, la hermana de 11 años estaba desenvolviendo la hamburguesa de su hermano de 4 años y encontró la píldora. "Cuando abrió el envoltorio, notó una píldora. Al tener 11 años, le preguntó a sus padres si era un dulce", dijo el jefe de policía de Taylor, Henry Fluck, en una conferencia de prensa. Los padres llevaron toda la comida a la policía para hacer la prueba y dio positivo por éxtasis. Los agentes detuvieron al gerente, Tanisha Dancer, de 30 años, junto con dos trabajadores, Jonathan Roberson de 35 años y José Molina, de 22 años. Durante la detención, las autoridades descubrieron que Dancer tenía una orden de arresto pendiente por una violación de libertad condicional y cuando fue registrada en la cárcel del condado de Williamson encontraron tres pastillas más de la droga entre su ropa. La mujer enfrenta a cargos por delitos de entrega de una sustancia controlada, posesión de una sustancia controlada y peligro para un niño. Por su parte, Roberson tenía cuatro órdenes pendientes por robo con cheque, conducir con una licencia inválida, no comparecer ante el tribunal y confiscación de la fianza, detalló le jefe de la policía. Mientras que Molina fue acusado de posesión de marihuana.
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¿Qué es el movimiento de 'chalecos amarillos'? Las cuatro claves para comprender su dinámica de protestas ()
CARMEN MACÍAS Un movimiento que se magnifica: 2.000 detenidos y bloqueos en la frontera durante el último sábado de protestas. Macron intenta aplacar a los 'chalecos amarillos': anuncia una subida del SMI y de las pensiones. Un hombre con chaleco amarillo porta bandera francesa en una manifestación El amarillo se ha instalado en Francia desde que el pasado 17 de noviembre 282.000 personas con chalecos de este color en un tono fluorescente, la prenda obligatoria en carretera, paralizaran el ritmo habitual de una rutina polarizada por la desigualdad: rotondas, peajes y todo tipo de caminos se convertían en escenario para la protesta. Desde entonces y de esta forma, los fines de semana hay una nueva rutina en el país galo: exigir el cambio político con gritos, pintadas, carreras e incluso haciendo uso del fuego y la fuerza. Los Gilets jaunes (o  'Chalecos amarillos' en español) son ahora un símbolo y una corriente, pero su ascenso eleva también las incógnitas que le rodean: ¿quién hay detrás? ¿cómo se coordina? ¿cuales son sus objetivos? La chispa del diésel Este movimiento ciudadano de protestas que nació contra el alza de impuestos al carburante y el encarecimiento de la vida se ha ido ampliando y fortaleciendo a lo largo de los días. Un mes después, más objetivos y menos acuerdos le sumergen junto a la actualidad francesa en una situación de incertidumbre. Los primeros cánticos en las protestas, que comenzaron en pueblos y provincias extendiéndose rápido a capital (donde se han captado los enfrentamientos más impactantes entre ciudadanía y agentes de la policía) tenían como protagonista el diésel. Este combustible es el más utilizado en Francia, y en el último año su precio ha subido un 23%. El país europeo se ha situado así a la cabeza de la lista de países con el combustible más caro compartiendo puesto con Italia y Reino Unido. Medidas como esta, que Macron recalca como necesarias para combatir el calentamiento global, han generado un impacto económico que en las áreas rurales y periféricas, donde el desplazamiento con vehículo es una obligación, sus habitantes califican de "insostenible".  Por ello, la primera propuesta abogaba por dos cuestiones fundamentales: la reducción de este impuesto y la creación de una asamblea de ciudadanos para debatir la política ecologista. Objetivo: la dimisión del Presidente Las demandas del colectivo, sin embargo, no han dejado de crecer ante la falta de entendimiento con el Gobierno: la abolición del Senado, el aumento del salario mínimo y pensiones o la reducción de contribuciones de empleados y empleadas son algunas de ellas.  Las protestas de París se han concentrado hasta el momento en la zona de Campos Elíseos, el núcleo urbano más asociado al poder político. En las calles que lindan con el monumento viven embajadores y diplomáticos y se alzan muchos de los edificios que albergan instituciones públicas. Entre ellas la propia residencia presidencial, el Palacio del Elíseo, el objetivo de estas marchas que exigen, además, la dimisión del Presidente, un pilar en el discurso del movimiento. "Les grilets jaunes triompheront", remarcaron en la pared del Arco del Triunfo algunas de las personas que integraban la protesta que el 1 de diciembre incendió el centro parisino. En la tercera jornada de chalecos amarillos, los actos se radicalizaron en la capital dejando hasta 100 personas heridas y más de 400 arrestadas, 190 incendios y numerosos edificios dañados en tu totalidad, según el Ministerio del Interior. Participaron entonces más de 136.000 personas. Una composición social incierta El equipo de Macron mantiene desde ese momento que el movimiento (que en sus inicios se identificaba con la izquierda y la izquierda radical) ha sido "secuestrado" por simpatizantes de la ultraderecha que han incentivado el uso de la violencia. En cualquier caso, se trata de una de las muchas hipótesis que rodean a los chalecos. Lo único que se conoce hasta el momento es que esta nueva ola de indignación es transversal en su estructura, no hay voz cantante, ni líderes ni acuerdos concretos en su base pues ya se observan tendencias dentro de la misma hacia lo radical y lo moderado. Características que tampoco facilitan un acercamiento con el Estado. El pasado miércoles, el equipo de Macron decidió dar un paso atrás y anular la tasa al carburante como medida para suavizar las acciones de los chalecos, que a pesar de su amplitud de principios, mantenía esta y la reducción de otros impuestos como meta común. Entre los ocho portavoces se encuentran Eric Drouet y Priscillia Ludosky, dos de las personas que iniciaron el movimiento en Seine-et-Marne. Sin embargo, y a pesar de su condición de impulsores, "no son más que portadores de mensajes y (...) no líderes ni responsables de la toma de decisiones", según indica un texto que el movimiento lanzó a las redes el pasado 27 de noviembre a modo de comunicado. Desigualdades territoriales La socióloga Danielle Tartakowsky, especializada en estudios de movimientos sociales, destaca la complejidad sociológica y territorial de los 'Gilets jaunes', que se alejan de todos los principios que han marcado movimientos sociales anteriores.  Hermé Le Vras, geógrafo y demógrafo, ha trazado por su parte una línea que da respuesta gráfica a la complejidad del movimiento: a pesar de que los disturbios en París han acaparado el relato, la potencia de las protestas son mayores en los departamentos franceses que el Estado ha sumido durante los últimos años en una ruralidad paralizada.  Se trata de zonas donde los servicios básicos cotidianos han ido siendo cerrados, obligando a sus ciudadanos y ciudadanas a depender de los kilómetros hasta las grandes urbes y entenderse de esta forma como habitantes lejos de la globalización. En declaraciones para El País, Le Vras ha señalado que "sin duda hay personas politizadas en el movimiento, pero ni la geografía ni la frecuencia de chalecos amarillos ni sus eslóganes corresponden a un color político", una despolitización que en cualquier caso ha empezado a marcar el voto, una nueva politización.
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Macron intenta aplacar a los 'chalecos amarillos': anuncia una subida del SMI de 100 euros al mes y de las pensiones ()
20MINUTOS.ES/AGENCIAS ¿Qué es el movimiento de 'chalecos amarillos'? Las cuatro claves para comprender su dinámica de protestas. El cuarto sábado de protestas de los 'chalecos amarillos' se saldó con 2.000 detenidos. Emmanuel Macron El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha anunciado una subida del salario mínimo (actualmente de 1.498 euros brutos) de 100 euros al mes a partir de 2019, el pago de horas extras sin tributación y un bonus de fin de año para los trabajadores en aquellas empresas que se lo puedan permitir, también sin coste para las mismas. Son algunas de las medidas concretas que ha decidido poner sobre la mesa con el fin de aplacar la "justa indignación", como la ha definido, de los llamados chalecos amarillos. Además, ha añadido que los jubilados que ganen menos de 2.000 euros mensuales verán anulada la subida de la Contribución Social Generalizada (CSG), un impuesto proporcional sobre los ingresos profesionales o de capital que financia la Seguridad Social. El impuesto a las grandes fortunas, eso sí, no lo recuperará. Es un impuesto que pagaban aquellos con un patrimonio neto imponible superior a los 1,3 millones de euros y que fue sustituido por un impuesto sobre la fortuna inmobiliaria (IFI). Macron también ha hecho autocrítica. "En este año y medio no hemos sabido dar una respuesta rápida, asumo mi parte de responsabilidad", ha afirmado, "puede que haya dado la sensación de que no era mi problema". Ha explicado que muchos franceses comparten el enfado y que "lo que resurge ahora son 40 años de problemas". "Si he luchado para cambiar el sistema político es precisamente porque creo por encima de todo en nuestro país", ha afirmado. Por eso, ha decretado el "estado de emergencia económica y social" y se ha mostrado dispuesto a alcanzar "un nuevo contrato social", para lo que ha pedido al Gobierno y al Parlamento "que hagan lo necesario", Reunión por la mañana Horas antes de comparecer, Macron reunió en el Elíseo a patronal y sindicatos, junto a miembros de su Gobierno y a los presidentes de las cámaras parlamentarias y de otras instituciones, para escuchar sus propuestas y hablar de las iniciativas que puedan poner fin a las manifestaciones. El presidente de la institución Regiones de Francia, Hervé Morin, indicó al término de esas cuatro horas de encuentro que les aseguró que se darían pasos concretos. "Detrás de todo esto hay un tema mayor, que es su relación con los franceses. Se tiene la sensación de que el quinquenio está mal encauzado. Hay que evitar lo peor", resumió. Macron estuvo acompañado por varios miembros de su Gobierno, como su primer ministro, Édouard Philippe, y los titulares de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire; Trabajo, Muriel Pénicaud; Transición Ecológica, François de Rugy, o Transportes, Elisabeth Borne. Los representantes empresariales les transmitieron su preocupación sobre el impacto económico de las protestas, que según el Ejecutivo reducirán en una décima el producto interior bruto (PIB) del país en el cuarto trimestre. "No nos gustaría que las empresas sean víctimas colaterales", sostuvo el presidente de la Confederación General de Pequeñas y Medianas Empresas (CPME), François Asselin, partidario de exonerar de impuestos las horas extraordinarias para "impulsar el trabajo" y favorecer el poder adquisitivo.
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