Economía


Los Seat Ibiza podrían tener un fallo en el sistema de cierre y aconsejan a sus dueños que los lleven a revisión ()
EP Este problema afecta únicamente a algunas unidades fabricadas en un periodo concreto. 2-SEAT Ibiza La asociación de consumidores Consubal ha avisado este lunes de un fallo que puede afectar al cierre del vehículo en algunos modelos de SEAT Ibiza, por lo que ha iniciado una campaña para animar a los propietarios a que revisen sus vehículos. Según ha indicado la asociación en una nota de prensa, este problema afecta únicamente a algunas unidades fabricadas en un periodo concreto. El problema consiste en que, en caso de colisión, "el perno de masa directo de batería quede arrancado de la chapa y el polo negativo de la batería se desconecte de las placas internas de la batería", lo que causaría una "pérdida de la energía eléctrica necesaria para desbloquear las puertas" y "podría suponer un riesgo importante" para los pasajeros, según ha explicado Consubal. La asociación ha apuntado que tras preguntar a la empresa por el periodo de fabricación afectado no ha obtenido "mas información que la que contiene la carta que están recibiendo los usuarios". Por ello, ha aconsejado a los propietarios que se pongan en contacto con su concesionario aportando el número de bastidor.
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Cepsa pospone su salida a Bolsa ()
EFE La salida, prevista para el jueves, se retrasa por el estado de los mercados internacionales de capitales. La compañía Mubadala planea seguir como inversor a largo plazo. Sede de Cepsa La compañía petrolera Cepsa ha decidido posponer su salida a Bolsa, originalmente prevista para el jueves, por entender que el estado actual de los mercados de valores afecta negativamente a su valoración y al interés de los inversores de acudir a su oferta de venta. El debut en Bolsa de la empresa estaba previsto tras colocar un 25% de su capital entre inversores cualificados y empresarios, mediante una oferta pública de venta con un abanico de precios que le otorgaba una valoración de entre 7.010 y 8.010 millones de euros. La compañía emiratí Mubadala, accionista único desde 2011, ha decidido retrasar esta operación, "al considerar que la inestabilidad que sufren los mercados afecta a la valoración de la compañía", tal y como ha informado esta mañana a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. En un comunicado, Cepsa ha apuntado que los acontecimientos económicos más recientes han sembrado una gran incertidumbre en los mercados internacionales de valores, y asegura que Mubadala tiene vocación de continuidad como inversor a largo plazo de la empresa. En la misma nota, se apunta que "el apetito de los inversores internacionales se ha retraído de manera significativa y, por ende, su predisposición a participar en procesos de salida a Bolsa como el que estaba llevando a cabo Cepsa".
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Tiramos 1.229 millones de kilos de comida a la basura en 2017: trucos para reducir el desperdicio de alimentos ()
LOLITA BELENGUER Las cifras del despilfarro de alimentos. | Propuestas colaborativas para acabar con el desperdicio de alimentos. Despilfarro de comida Una de cada diez personas pasa hambre en el mundo. Mientras que un tercio de la comida que compramos acaba en la basura. Estas cifras de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) evidencian el desajuste que existe a nivel mundial en la cadena alimenticia. En España, solo los hogares desperdiciaron un total de 1.229 millones de kilos de alimentos y bebidas en 2017, es decir, el 4,3% del total de su cesta de la compra anual, según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Sumando a los distribuidores e industria, son un total de 7,7 millones de toneladas de desperdicios al año. De los 1.229 millones de kilos, 1.075 correspondieron a productos sin utilizar —"por deterioro o caducidad"— y 154 a recetas ya cocinadas. Estas cifras muestran una reducción del 5,7% del volumen de alimentos desperdiciados respecto a 2016, cuando se tiraron 74,5 millones de kilos de comida más, según el último Informe del consumo de alimentación en España 2017 eleborado por el Ministerio. "En este último año se ha reducido en mayor proporción los desperdicios de platos cocinados que de productos sin elaborar, lo cual puede indicar una mejor adaptación de las raciones cocinadas al consumo de los miembros del hogar, el empleo de recetas de aprovechamiento o una mejor gestión de las sobras", reza el estudio. Esta tendencia a la baja del desperdicio de alimentos se detecta especialmente durante las estaciones de primavera y verano (-9,4%), mientras que es en otoño e invierno cuando más comida tiramos. Si tenemos en cuenta el volumen de desperdicio per cápita, en 2017 fue de 26 kg al año, lo que supone unos 2 kilos menos que en 2016. Según los datos del Ministerio, las familias cuyos responsables son más jóvenes serían las que más desperdician. "En cuanto a la presencia o no de niños y la edad de los mismos, los hogares con niños y en mayor medida los que tienen hijos de menos de 6 años serían comparativamente los que más desperdician", agrega el informe. Si atendemos al nivel de renta, las familias con mayores ingresos son las que más desperdician (son el 59% del total de hogares que tiran comida), mientras que solo el 15% corresponde a hogares de rentas más bajas. En cuanto al tipo de alimentos desperdiciados, la fruta es la categoría que mayor volumen (32%) de desperdicios genera, seguida de las verduras y hortalizas (14%), lácteos (13%), pan (6%), carne (6%), bebidas (5,9%), sopas (2,5%) y pescados (2,4%). Cómo no tirar nada a la basura El autor del libro Los tomates de verdad son feos, Manuel Bruscas, cuenta que escribió el libro para "reflexionar y golpear conciencias" contra el desperdicio de alimentos. "Tiramos comida, y al mismo tiempo hay gente que muere porque no tiene nada que llevarse a la boca. ¿Cómo puede ser?", se pregunta. En este trabajo, ilustrado por Alejandra Zúñiga, este activista sostiene que no solo los hogares son responsables del desperdicio de alimentos, sino que hay "muchos responsables". En este sentido, Bruscas afirma que los particulares pueden "hacer una lista de la compra, congelar, pedir un táper con las sobras en los restaurantes o comprar fruta y verdura fea" para evitar tirar comida al contenedor. Por su parte, los supermercados y restaurantes podrían "donar los excedentes" y el Ejecutivo "crear leyes como la de Francia", que obliga desde julio de 2016 a donar a los bancos de alimentos, o ceder para consumo animal o fabricar compost para la agricultura, los alimentos que no hayan vendido y sean aptos para el consumo. Una medida que el 74% de los productores y el 67% de los distribuidores aceptaría positivamente según el último Barómetro del Clima de Confianza del Sector Agroalimentario realizado por el Gobierno en 2015. En este mismo documento se recoge que el 87% de los distribuidores y el 46% de las industrias consultadas están a favor de revisar el sistema de las fechas de caducidad para alargar los plazos. Iniciativas sociales Existen varios proyectos como Ni las migas que persiguen reducir el impacto del desperdicio alimenticio y contribuir a un consumo más responsable. "A través de una aplicación móvil basada en la geolocalización pone en contacto a clientes con establecimientos —unos 40— que tienen comida en perfecto estado que no ha encontrado consumidor final. Mediante el móvil, los usuarios, también conocidos como 'migueros', reservan los productos a un precio menor que después recogen en los locales a la hora indicada", explican en su web. Esta app se ha descargado ya en 8.000 móviles y cuenta con "varios cientos" de usuarios. Los establecimientos adheridos, según el equipo de Ni las migas, "reducen en unos 28 kilos por trimestre" sus desperdicios. Too good to go es otra start-up de funcionamiento similar que ha llegado a España recientemente pero que ya está presente en ocho países europeos y cuenta con más de 12.000 establecimientos asociados. "Cada año 1/3 de todos los alimentos producidos a nivel mundial se desperdicia. Si este desperdicio de comida fuera un país, se convertiría en el tercer país emisor de CO2 del mundo, solo por detrás de EE UU y China. Con tantas cosas que se hacen para abordar las emisiones de CO2, ¿por qué nos olvidamos del desperdicio de alimentos?", se plantean sus creadores. La Nevera Solidaria es un proyecto creado por Álvaro Saiz en 2014. Consiste en ubicar neveras que dona la gente por iniciativa propia en lugares de acceso libre para depositar alimentos en buen estado que no se vayan a consumir y que otras personas puedan comérselos sin que lleguen a la basura. Actualmente hay por toda España 22 y otras seis en proyecto. "Cualquier persona puede conger comida, no hay que registrarse, es de acceso libre", explica Saiz. Detrás de cada frigorífico hay un equipo de trabajo de unas tres o cuatro personas que se encargan de comprobar la etiquetas y el buen estado de los alimentos, así como de la limpieza y temperatura de la nevera. "Desde que se puso la primera en abril de 2015 no ha habido ninguna intoxicación", asegura Saiz, que ofrece a cursos de manipulación de alimentos gratuitos "a todos los vecinos que quieran" cada vez que se instala una nueva nevera. Yo no desperdicio es una iniciativa de la ONGD Prosalus para reducir el desperdicio de alimentos, principalmente en los hogares. Con unos 1.000 usuarios activos en toda España, ofrece recursos contra el desperdicio y pone en contacto a personas que quieren entregar alimentos con las que los necesitan. Para participar en esta comunidad es necesario registrarse y se trata de compartir de forma totalmente altruista, así que los protagonistas ni cobran ni pagan niguna cantidad económica.
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El FMI aconseja al Gobierno español que sea "cuidadoso" con la subida del salario mínimo a 900 euros ()
EFE Así lo ha dicho Poul Thomsen, director del Departamento de Europa del Fondo Monetario Internacional. Dice que hay que "equilibrar" las consecuencias en el mercado laboral con las "cuestiones sociales". El Gobierno y Podemos acuerdan subir el salario mínimo a 900 euros. Christine Lagarde El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha instado este viernes al Gobierno español a que sea "cuidadoso" a la hora de implementar la propuesta subida del salario mínimo, a la vez que lamentó que no se haya aprovechado la fuerte recuperación para reconstruir "su espacio fiscal". "Hay que ser cuidadoso con los salarios mínimos, por un lado para no excluir a gente del mercado laboral. Pero, por otro lado, también hay justificación por cuestiones sociales", explicó Poul Thomsen, director del Departamento de Europa del FMI en rueda de prensa en la asamblea anual que tiene lugar en Indonesia. "Uno tiene que equilibrar ambos" elementos, agregó el funcionario. Thomsen comentaba así el acuerdo suscrito este jueves entre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, de cara a los presupuestos de 2019 que incluye una subida histórica del SMI del 22,3%, hasta 900 euros brutos mensuales. El funcionario también dio un toque de atención a la escasa consolidación fiscal llevada a cabo por España en los últimos años dada su elevada deuda, que ronda el 95% del Producto Interior Bruto (PIB). "Desafortunadamente, desde 2015, cuando el crecimiento ha sido significativamente superior al potencial, y hemos tenido una sostenida caída en el desempleo, España no ha reconstruido su espacio fiscal", advirtió. Por eso, insistió en que "la política fiscal debería ser más contracíclica", es decir, aprovechar los periodos de expansión económica para ahorrar y reducir el gasto. El FMI situó el crecimiento estimado de España para 2018 en el 2,7%, una décima menos que lo adelantado hace tres meses, y en el 2,2% para 2019, todavía a la cabeza de las grandes economías de la zona euro pero ya en tendencia de ralentización.
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Servicios bancarios e inmobiliarios, en los que menos confían los consumidores de la Unión Europea ()
EFE Según la nueva edición del Cuadro de Indicadores de los Mercados de Consumo, publicado por la Comisión. Los europeos se fían más de los servicios de cuidado personal y de alojamientos vacacionales. Compra de vivienda Los mercados bancarios de productos de inversión y de hipotecas, así como los servicios de los agentes inmobiliarios, son los sectores en los que los europeos depositan una menor confianza, mientras que se fían más de los servicios de cuidado personal y de alojamientos vacacionales. Estas son las conclusiones que se extraen de la nueva edición del Cuadro de Indicadores de los Mercados de Consumo, publicado por la Comisión Europea, que mide aspectos como la dificultad de comparar ofertas en cada sector o la seguridad del consumidor de que los vendedores cumplen las normativas. Los servicios financieros son el sector en el que los consumidores sufren un "detrimento" mayor en términos de pérdidas económicas o de tiempo, mientras que la oferta de internet y los servicios de telefonía móvil fueron las áreas en las que tuvieron más problemas. Respecto a los servicios, los europeos muestran mayor confianza por los sectores del cuidado personal, como las peluquerías o balnearios, y por los alojamientos y experiencias vacacionales, seguido de las aerolíneas y los seguros de vehículos y hogar. Por contra, los servicios inmobiliarios, los productos de inversión, las hipotecas, la electricidad y el transporte ferroviario son los sectores de los que menos se fían los ciudadanos de la Unión Europea (UE). En cuanto a los productos, los europeos muestran su confianza por las gafas y lentes, los pequeños electrodomésticos, los productos lácteos y las bebidas alcohólicas, y desconfían de los coches (nuevos y de segunda mano), los productos cárnicos, la gasolina y la ropa y zapatos. "La confianza de los consumidores crece, pero aún hay muchos que tienen malas experiencias en ciertos sectores, como cuando compran una vivienda o un coche de segunda mano", dijo la comisaria europea de Consumo, Vera Jourová, en un comunicado. La comisaria recordó también la reciente propuesta para aumentar y reforzar los derechos de los consumidores europeos, presentada en abril y que prevé que una entidad cualificada -como una organización de consumidores o pública- encabece una acción colectiva en nombre de un grupo para reclamar una compensación económica. "La posibilidad de iniciar una acción colectiva debería dar a los consumidores más confianza en que pueden defender sus derechos y presionar a las empresas para respetar más las reglas", aseguró la comisaria.
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