Ciencia


Así es 'Oumuamua, el primer visitante interestelar de nuestro sistema solar ()
20MINUTOS.ES / VÍDEO: EUROPA PRESS El asteroide ha sido bautizado con un nombre que significa "mensajero que  llega desde un pasado lejano". "Abre una ventana para estudiar la formación de sistemas solares más allá del nuestro", destaca la NASA. Se estima que mide 400 metros de longitud y que es 10 veces más largo que ancho. 'Oumuamua El telescopio Pan-STARRS 1 de Hawái captó el pasado 19 de octubre al primer asteroide no originario del sistema solar que llega a los confines de nuestro sistema, según publica CNN. El cuerpo, identificado como un asteroide interestelar, se ha bautizado con el nombre de 1I/2017 U1 ('Oumuamua). La palabra, de origen hawaiano, puede traducirse como "mensajero que  llega desde un pasado lejano". "Durante décadas hemos teorizado sobre los objetos interestelares, y ahora, por primera vez, tenemos evidencia directa de que existen", ha declarado Thomas Zurbuchen, de la NASA, en un comunicado. "Este descubrimiento único en la historia abre una nueva ventana para estudiar la formación de sistemas solares más allá del nuestro", destaca. Los científicos apuntan que 'Oumuamua proviene de Vega una estrella en la constelación de Lyra, situada a unos 25 años luz de la Tierra. El asteroide gira sobre su propio eje cada 7,3 horas, y su cambio de brillo característico significa que es 10 veces más alargado que ancho, con una forma muy compleja, y de color grisáceo. Se estima que mide alrededor de 400 metros de largo.
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Muere el prestigioso científico Julio Rodríguez Villanueva a los 89 años ()
EFE El bioquímico ha fallecido este martes en Salamanca, según confirman fuentes de la Universidad de la ciudad. Escribió más de una docena de libros y publicó más de 300 trabajos científicos. Fue galardonado Gran Cruz de la Orden de Alfonso X El Sabio y Premio Nacional de Ciencias del CSIC. Julio Rodríguez Villanueva El prestigioso bioquímico y rector de la Universidad de Salamanca entre 1972 y 1979, Julio Rodríguez Villanueva, ha fallecido este martes en Salamanca a los 89 años, según han confirmado fuentes de la institución académica. Se trata de uno de los científicos españoles más prestigiosos en el campo de la bioquímica, en el que ha desarrollado todo su labor docente e investigadora. Nacido en Villamayor, en el concejo asturiano de Piloña, en abril de 1928, se doctoró en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1955) y en Bioquímica por la Universidad de Cambridge (1959) y a lo largo de su trayectoria tuvo diferentes responsabilidades académicas. Entre 1996 y 2008 fue presidente del Jurado del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y en sus últimos años fue vicepresidente del Consejo Científico y Coordinador de las Actividades Científicas, de la Fundación Ramón Areces y presidente del Patronato de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid. Durante su trayectoria académica escribió más de una docena de libros y publicó más de 300 trabajos científicos en las más prestigiosas revistas nacionales e internacionales. En su larga trayectoria mereció la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X El Sabio (1964); el Premio Nacional de Ciencias del CSIC (1974); Premio Castilla y León de Investigación Científica y Técnica (1985); es doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y también Medalla de Oro de la Universidad de Salamanca.
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Las ballenas azules son diestras a profundidad y zurdas en la superficie para alimentarse mejor ()
EFE Investigadores estadounidenses y suecos estudiaron durante seis años los movimientos de 63 de estos mamíferos marinos en las aguas de California. Estos animales, los más grandes del mundo, tienden a ser diestras igual que muchos otros animales, incluidos los humanos. Ballena azul  Los animales más grandes del mundo, las ballenas azules, actúan la mayor parte del tiempo como diestras, aunque cuando nadan cerca de la superficie cambian a su izquierda para poder alimentarse mejor, según un estudio divulgado este lunes en la revista Current Biology. Investigadores de las estadounidenses Universidad de California y Universidad Estatal de Oregón, así como de la Universidad de Estocolmo, estudiaron durante seis años los movimientos de 63 de estos mamíferos marinos en las aguas de California. Concluyeron después del estudio de unos 2.800 movimientos que las ballenas azules, como muchos otros animales, incluidos los humanos, tienden a ser diestras. De este modo, cuando nadan en aguas profundas y oscuras, las ballenas azules hacen giros hacia la derecha para atravesar bancos de kril, el crustáceo del que se alimentan. No obstante, cuando nadan a profundidades de entre 3 y 30 metros, con menor abundancia de kril, las ballenas giran hacia la izquierda para utilizar su visión con el ojo derecho, conectado al lado zurdo del cerebro, que controla las actividades rutinarias. "Son los animales más grandes del planeta y alimentarse es una tarea extraordinariamente difícil que toma tiempo, así que poder optimizar el beneficio de cada oportunidad de comer es vital", apuntó en un comunicado Ari Friedlaender, investigador del Instituto de Mamíferos Marinos de la Universidad Estatal de Oregón. "Creemos -añadió- que este movimiento hacia la izquierda es un mecanismo para lograrlo". El investigador James Herbert-Read, de la Universidad de Estocolmo, destacó, por su parte, que se trata del primer ejemplo en el que "animales muestran diferentes comportamientos laterales dependiendo del contexto del cometido que están realizando". Las ballenas azules miden unos 25 y 30 metros de largo, pueden pesar hasta 200 toneladas y se cree que hay entre 10.000 y 25.000 ejemplares en todo el planeta.
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Los bebés entienden más de lo que creemos ()
EFE Según la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences',  entienden cuándo hay una relación entre palabras, como zumo y leche o coche y cochecito. El conocimiento de esas palabras está directamente relacionado con la cantidad de tiempo que oyen mencionarlas a las personas de su entorno. Bebés Los bebés de entre seis y nueve meses entienden más palabras de lo que creemos y son capaces de darse cuenta de cuáles tienen alguna relación, como zumo y leche, según un estudio publicado este lunes por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Esa es la principal conclusión de una investigación que ha analizado la comprensión de los bebés a través de los datos del seguimiento ocular de imágenes, realizada por la profesora de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Duke (EE UU) Elika Bergelson y el director del Centro Rochester de Imagen Cerebral de la Universidad de Minesota Richard N. Aslin. "Aunque no hay muchas señales claras de conocimiento del lenguaje en bebés, el lenguaje definitivamente se está desarrollando con fuerza bajo la superficie", explicó Bergelson. Tras demostrar en una investigación de 2012 que los bebés de seis meses tienen una comprensión básica de las palabras para los alimentos y las partes del cuerpo, Bergelson y su equipo utilizaron ahora un software de seguimiento ocular para ahondar en la comprensión del lenguaje a esa temprana edad. De esta forma pudieron comprobar que los bebés entienden cuándo hay una relación entre palabras, como coche y cochecito o zumo y leche, que tienen vínculos semánticos. Además, el equipo descubrió que el conocimiento de las palabras por parte de los bebés está directamente relacionado con la cantidad de tiempo que oyen mencionarlas a las personas de su entorno. Eso podría ayudar a intervenir lo antes posible en casos de niños con riesgo de retrasos o deficiencias en el lenguaje, precisó la experta. Para medir la comprensión de palabras, se mostró a los bebés que participaron en la investigación diversas imágenes en una pantalla de ordenador. Tanto imágenes de objetos relacionados, como un pie y una mano, como otros sin relación, como un pie y un cartón de leche, y, mientras aparecían las imágenes, el cuidador que les acompañaba nombraba uno de cada par de objetos. Los bebés se pasaban más tiempo mirando el objeto nombrado cuando no tenía ninguna relación con el que completaba el par. Y miraban indistintamente a los dos objetos cuando estaban relacionados, es decir, sabían que la palabra mencionada correspondía a unos de esos dos objetos porque percibían que estaban relacionados, pero no podían identificar a cuál de ellos se referían. "Puede que no sepan el significado completo de una palabra, pero parecen reconocer que hay alguna similitud en el significado de esas palabras", resaltó Bergelson. Una prueba que se repitió, con resultados similares, en el hogar de cada bebé, donde se grabó en vídeo cómo interactuaban con sus cuidadores. El resultado fue que la proporción del tiempo que los padres hablaron sobre algo delante del bebé estaba relacionado con la comprensión general de los pequeños. Es "un primer paso emocionante para identificar cómo los niños pequeños aprenden palabras, cómo se organiza su léxico inicial y cómo el lenguaje que escuchan en el mundo que los rodea les da forma o les influye", pero es "demasiado pronto" para sacar conclusiones de cómo hay que hablar a los bebés, señala el estudio. Lo que sí está claro, destacó Bergelson, es que cuanto más puedan hablar los padres a su bebés, es mejor para su aprendizaje.
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Los riachuelos de Marte son en realidad corrientes de arena, según un estudio ()
EFE "Hemos considerado estos flujos estacionales como corrientes de agua, pero lo que vemos responde más a arena seca", destacó la NASA. Las conclusiones del estudio han sido publicadas por 'Nature Geoscience'. Marte Una nueva interpretación de los datos obtenidos en 2011 por la sonda Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) concluye que lo que inicialmente fueron considerados riachuelos detectados en Marte serían en realidad corrientes de arena, según informó este lunes la Agencia Aeroespacial de Estados Unidos (NASA). "Las marcas oscuras en Marte, anteriormente consideradas una prueba de corrientes de agua en su superficie, han sido interpretadas por una nueva investigación como flujos granulares, en los que granos de arena y polvo caen ladera abajo, creando cauces oscuros", reconoció hoy la NASA en un comunicado. Las conclusiones de este nuevo análisis, que fue publicado este lunes por la revista científica Nature Geoscience, descartan además la presencia de suficiente líquido en el Planeta Rojo. "Hemos considerado estos flujos estacionales como corrientes de aguas, pero lo que vemos en esas laderas responde más a lo que podríamos esperar de la arena seca", señaló en declaraciones a la NASA Colin Dundas, autor del artículo y miembro del departamento de investigación geológica del Centro de Ciencia Astrológica de EE UU de Flagstaff (Arizona). De acuerdo con Dundas, imágenes tomadas por la potente cámara del MRO demostrarían que no existe inclinación suficiente como para generar cauces por los que se desplazara el agua de forma regular y, por lo tanto, el movimiento detectado ha de atribuirse a la arena cayendo por las laderas. Miles de estos cauces, llamados flujos intermitentes por aparecer tan solo durante la estación más cálida, habían sido detectados en más de cincuenta zonas escarpadas del planeta, levantando una gran expectación sobre la presencia del líquido elemento en el planeta. Estas nuevas conclusiones contradicen la teoría defendida hasta el momento por la propia NASA que, en 2015, dijo tener pruebas de la existencia de agua en el Planeta Rojo, que toma su nombre del dios de la guerra de la mitología romana. Con un espectómetro instalado en la sonda, los científicos detectaron entonces signos de minerales hidratados en montañas marcianas en las que se percibían rayas misteriosas. Esas rayas, cuyo color se oscurece en las estaciones cálidas al tiempo que palidece cuando baja la temperatura, son las que en un primer momento se atribuyeron a agua salobre fluyendo por las laderas de los montes del planeta pero que, según Dundas, responderían apenas al árido avance de la arena.
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