La Columna de deseo2


Has quedado para tomar una cerveza con los amigos. Te vistes, te permufas, cojes la cartera y sales a la calle para encontrarte con esa gente que hace tiempo no ves. A mitad de camino, te preguntas si te habrán escrito un mensaje debido a tu tardanza, metes la mano al bolso y...noooo, no puede ser!, se te ha olvidado el móvil sobre la mesa de la entrada. El pánico se apodera de ti, te crea un nudo en la garganta y solo puedes pensar en salir corriendo hacia tu casa. Y corres, como si un velociraptor te siguiera por mitad de la calle, más rápido de lo que has corrido en todo el curso de Educación Física. Corres. Esa angustia, ese estado de dependencia que te crea ese diminuto aparato, desaparece cuando por fin lo tienes entre las manos. Miras el reloj y llegas tarde...muy tarde, pero a ti te da igual, ya tienes tu preciado smartphone, ya puedes captar las imágenes de la cita con tus amigos. 

Entras al bar, tus amigos ya han llegado, te esperan sentados en la mesa, pero nadie se percata de tu llegada, ni el camarero, ni tan siquiera el cartel de "prohibido fumar" que cuelga sobre la entrada...

Todos se encuentran abstraidos, como si el mundo no fuera con ellos, con la mirada fijada en la pantalla y los dedos pegados al teclado como atraídos por una fueza imantada, hipnotizados por un pequeño aparato, un "trasto" que nos tiene atrapados.

No hay nadie que no se encuentre pegado a él.

Te sientas en la silla, arrastrando las patas, para hacerte oír, algunos levantan la cabeza (sin soltar el móvil de la mano), y celebran tu llegada. Otros, sin levantar la cabeza, hacen un gesto de aprobación (en plan: sé que has llegado, pero esto me interesa más).

Por fin el camarero se mete el móvil en el bolsillo y se acerca a vuestra mesa. Mientras trae las bebidas, algunos encienden la cámara del móvil. Una foto para inmortalizar esa quedada que tanto ha costado hacer. Envían al grupo las instantáneas y tras un largo e incómodo silencio, os tomais las bebidas. La mayoría se levanta de la mesa, tienen cosas que hacer, y en la despedida alguien deja caer un: "bueno, a ver si nos vemos más y hablamos...suena irónico, pero al llegar a casa revisas la foto del bar, eres el único que mira a la cámara. Al final te dejaste el móvil en casa, pensaste que ya era hora de hablar en persona. Solo lo pensaste tú...bicho raro.

 

Un saludo. By deseo2.